¿Por qué son tan famosas las conservas portuguesas?

conservas-portuguesas150 años de historia son muchos años, por eso y por su calidad por supuesto las conservas portuguesas están en el número 1 a nivel mundial entre las conservas de calidad con seguidores tan fieles que son capaces de esperar 50 años para abrir y degustar una lata. Sigue leyendo y conoce un poco sobre las conservas de añada….

Para 1918 llegaron a existir en Portugal 223 factorías que no son pocas, aunque por desgracia la vida moderna, léase la comida rápida, la llegada de grandes multinacionales dedicadas al mundo hostelero, vieron disminuir su número.

Una industria enfocada desde su fundación a la exportación, tal vez porque según cuentan los portugueses, la primera fábrica de conservas de sardinas fue fundada por un francés. Más de la tercera parte de los ingresos provenientes de la exportación procede de la venta de sardinas, la reina de las conservas portuguesas.

Por demás las conservas portuguesas se venden como un producto gourmet, contra la idea de que son un alimento de segunda clase al que acudir cuando no queda nada en la despensa. Y es que Portugal tiene lo más importante, la materia prima y todos sus años de experiencia.

El sector conservero portugués ha sabido identificar la necesidad de un cambio y no han dudado en modernizar sus factorías, buscar nuevos productos, transformar su imagen y apuntar hacia nuevos nichos de mercado, como el gourmet.

Aún manteniendo la producción de conservas tradicionales de atún o sardina aliñadas con limón, curry, tomate o clavo, verdaderos clásicos de este manjar, en los últimos tiempos se promocionan productos más sofisticados, como el atún con pepinillos o los huevos de sardina, conocidos como el “caviar portugués”, y además las anchoas, el bacalao, los calamares, el mejillón, entre otros.

Auténticos sabores portugueses, de mar Atlántico, de calidad suprema, concentrados y conservados en latas y envases de diseño de rótulos antiguos.

Y por si no lo sabías expertos dicen que las sardinas en conserva alcanzan su punto óptimo de consumo años después del marcado como fecha de caducidad. Como con los vinos, existen conservas de añadas y fanáticos de las conservas dispuestos a pagar grandes sumas por su degustación. Eso sí, ponerse de acuerdo en cual es el mejor momento para su consumo es de momento una cuestión de gustos y por supuesto de sorpresa porque el momento de apertura de la lata lo decide cada individuo.

Según pasa el tiempo su grasa y la del aceite de oliva en el que se conserva se integra ganando la pieza gran melosidad. Igual sucede a las aliñadas con limón, picante o tomate. En Francia, Reino Unido, Suecia o Italia existe verdadera devoción por este majar vintage.

¿Te atreverías a probar una conserva de 40 años?